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Los desempleados académicos en República Dominicana

El desempleado puede lidiar con dos efectos contrarios, que a veces son fases que inician en la primera y acaban en la segunda o viceversa: súbitas ráfagas de creatividad, utiliza todos los recursos que considere para sentirse útil y producir o se sume en la miseria y se auto compadece al tiempo que su ilusión se desvanece a la velocidad con que envía currículos, acepta entrevistas o es rechazado. 
Sin embargo, este artículo trata de los sub-empleados y de aquellos que no reúnen los requisitos mínimos para optar por un empleo decente (en el marco de la Organización Internacional del Trabajo). Una gran parte de la población joven (hasta los 24 años, según Naciones Unidas) está descontenta con su empleo actual, pues como tenemos el privilegio de ser la generación más educada de todas las épocas, hay un gran número de menores de 30 con títulos de licenciaturas, maestrías y postgrados empleados en puestos que apenas requieren ser estudiante universitario y con sueldos muy por debajo de la inversión realizada en su educación, debido a que según estudios recientes la mayoría de jóvenes latinoamericanos admiten que utilizar contactos ha dado más resultados que un documento interminable de cursos y seminarios. Además, con la crisis económica que se vive en gran parte del mundo y más en Hispanoamérica que siempre ha estado en crisis, la calidad de los sueldos ha mermado y las respuestas que dan los Estados y el sector privado ante las negociaciones con el sector obrero es que prefieren bajos sueldos a menos empleados (pues hay que “democratizar” el acceso a un empleo para “dinamizar” la economía).


Por otro lado, tenemos a los jóvenes Ni-Ni, aquellos que ni trabajan ni estudian (muchas veces por el mismo tema de la economía). Las noticias de hoy hablaban del revuelo en Uruguay por concursos públicos que sometía el Estado a favor del sector obrero y una que otra conducta nepotista a favor de los hijos de empleados municipales; algunos entendían que esto era una medida social que favorecía a los sectores marginados pues siempre se habilitan convocatorias que requieren mayor nivel educativo, otros por el contrario opinan que este tipo de llamados rompen con el criterio de igualdad que plantea la Constitución.


La República Dominicana no escapa de la epidemia de la escasez de empleos, pero en nuestro caso ¿Quiénes engrosan más las estadísticas: los jóvenes que se gradúan de las universidades y los becados por el gobierno que regresan con maestrías del exterior o aquellos que apenas llegan a un 8vo grado y que poseen habilidades limitadas? El desempleado académico es una persona preparada en un área determinada que trabaja en otra distinta, por lo tanto es un activo que se convierte en pasivo y es mandado al depósito reduciendo la eficiencia en la Organización pues no se aprovecha su máximo potencial, sin embargo los obreros suelen ser la masa y los países en vías de desarrollo suelen beneficiar a las masas, porque estas dan más votos, y se emplean menos recursos intentando convencerlas, además de que ese porcentaje de la clase baja se reduce con poca efectividad año tras año.


Con la reducción de los pobres y la ampliación de la clase media tomando en cuenta su redefinición y hasta su desaparición según algunos autores, ¿hacia donde deberían dirigirse las políticas laborales? hace unos años la diana era el joven que nunca había tenido un empleo, pero ¿quién debería ser la prioridad en tiempos de crisis? ¿Deberíamos apostar por aquel graduado con poca experiencia, conocedor de sus derechos y que exige ciertas condiciones para laborar o por aquel joven obrero con conocimientos empíricos dispuesto a todo, sin ánimos de exigir sus derechos sino de cumplir sus deberes sin condiciones previas y por un salario más bajo?

Fuente: Listin 

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